Por: José Isaías González.
Seguramente habrás escuchado que la comunicación es la relación entablada entre un emisor y un receptor con el fin de transmitir un mensaje a través de un canal o medio. Aunque esta descripción es común y los elementos descritos sirven para comprender este importante fenómeno, es fundamental ir más allá y comprender que la comunicación es un acto esencial de la sociedad.
Comunicar significa “poner en común”, “dar o compartir a otro lo que uno posee”, esto se puede ejemplificar muy bien con la Física o la Química, pues de acuerdo con la terminología utilizada en esas ciencias, las propiedades de un cuerpo o de un compuesto se pueden comunicar a otro, es decir, compartir o transmitir, y así se dice que un objeto comunica a otro su temperatura o sus propiedades magnéticas. Cuando una persona pone en común algo con otra, la está haciendo partícipe de lo que es, y esta participación en la vida es lo que llamamos comunidad o vida en común. Siguiendo un ejemplo de la Física, podemos decir que un líquido caliente transmite a uno frío su temperatura, sin embargo, el mismo líquido caliente se ve enfriado cuando interacciona con el otro líquido; este fenómeno pone de manifiesto cómo ni el calor ni el frío se pierden, sino que se mantienen en una unión que los conserva modificándolos,
o bien los modifica conservándolos. Algo similar sucede también entre las personas, pues lo que se pone en común no es algo aislado de nuestra vida, sino la vida misma, que en la interacción con los demás se modifica y enriquece constantemente.
A pesar de que los seres humanos comunican a los demás ideas, sentimientos, cultura, alimento e incluso la vida, la comunicación encierra un elemento inherente: el problema. ¿Por qué? Porque una comunidad es la unión de personas diferentes en un proyecto común, y aunque lo que une en una comunidad es precisamente lo “puesto en común”, “lo comunicado”, no desaparecen las diferencias que los hacen individuales y únicos. Nuestra radical individualidad,
es decir, nuestra personalidad única e irrepetible, nos permite, por una parte, crear comunidad, es decir, interactuar comunicando y comunicándonos, pero por otra parte genera problemas y conflictos al percibir el mundo de una manera única.
La comunicación entre las personas se debe fomentar aunque, en ocasiones, puede provocar problemas. A diferencia de un problema “personal” que compete al individuo que lo vive, los problemas surgidos por causa de la comunicación son “comunes”, es decir, todos tienen parte en ellos. Tener parte no sólo significa haber sido causante del problema, sino estar llamado a tener parte en su resolución, y no de una manera individualista, sino de manera grupal.
Para resolver los problemas de la comunidad por causa de la interacción social, se precisan las siguientes capacidades éticas y cívicas para la comunicación:
• Expresarse con claridad.
• Respeto de las opiniones ajenas.
• Asertividad, es decir, capacidad para expresar y defender un punto de vista sin agredir a los demás ni renunciar a las propias opiniones.
• Empatía o capacidad para ponerse en el lugar de los demás y comprender así sus motivaciones, sentimientos y opiniones.
• Actitud colaborativa, pues sólo con ésta, a partir de un problema, se sabe construir una comunidad.
Todas estas capacidades se ponen en juego en el diálogo. Éste es, por excelencia, la forma de comunicación humana. Platón, gran pensador griego, consideraba que a la verdad se accedía por medio del diálogo, cuyo significado en griego es “a través de la razón”, y no por medio de la imposición de la propia opinión sobre la de los demás; es decir, a la verdad, a la resolución de problemas, a la construcción de la sociedad, se llega de manera dialogada.
El diálogo, pues, expresa tanto el uso de la razón como elemento de interacción, así como expresa la intervención de al menos dos personas para la búsqueda de la verdad o la solución. Digamos que dialogar es pensar comunitariamente, o bien construir la comunidad de manera razonable.
ACTIVIDAD
2. que enseñanza le pudo haber dejado el texto leído?
