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miércoles, 6 de julio de 2011

LA BURLA Y LA DIFERENCIA

Desde que los colegios y escuelas se inventaron ha existido eso que ahora le llamamos la carreta. Frecuentemente, cuando alguien es o piensa de manera diferente a las demás personas, surgen comentarios bromistas y, en ocasiones, burlescos en torno a eso que los hace distintos o distintas. ¿En tu grupo pasa algo parecido?
Me gustaría platicar contigo sobre las carretas o carrillas; y para iniciar, te voy a poner un ejemplo: el clásico caso de la gordita del salón.
Ana Lucía, la chica que a veces se junta con Paola y con Valeria, es una joven muy agradable. De tez blanca, cabello negro y abundante y oscuros ojos, casi siempre la verás de buenas. Además, es requetesimpática. Es muy bonita, no sólo físicamente, sino también de modos, porque, además de que su carácter le ayuda a ser afable, es buena para escuchar. Hay veces que en los recreos oye con mucha atención, sobre todo a Valeria, que casi todo el tiempo se la pasa hablando de Pedro. Pedro para acá, Pedro para allá, Pedro para arriba y Pedro para abajo, hablando y hablando como perica sin dar chance de que Ana también platique de sus cosas. Pero a Ana Lucía no le importa platicar de ella; prefiere más bien escuchar para ser bien aceptada en el grupito y no andar  sola, porque eso sí que le da miedo. Y es que cuando llegó al colegio nadie la pelaba, no por otra cosa, sino porque es gordita.
Sí, Ana Lucía pesa cerca de 70 kilos y no es por comer mucho, sino porque tiene un problema con la glándula tiroides, que la descontrola en su peso. Todas las chicas que se juntan con ella le aconsejan cualquier cantidad de dietas: que la de la media luna, que la de los ocho días, que la de puras frutas, que la de sólo líquidos; pero bien sabe ella que no se trata de comer menos o de martirizarse con dietas, sino de un problema de salud.
Ana Lucía ha ido aprendiendo a aceptarse tal como es, paso a pasito. Le ha costado un buen de trabajo, pero ahí la lleva. El problema es que a veces le duele la carreta. Como el otro día que iba con las demás del grupito a jugar voli, y uno de tantos le gritó: “hey, tú, bodoque, si entras a jugar, el equipo va a perder”. Y ella bien que les contesta: “y eso qué, ¿crees que no puedo ser buena en el juego?”, pero en el fondo la hacen sentir muy, pero muy mal.
Ha aguantado las bromas y la carreta, pero lo que sí le caló gacho fue lo que le hizo Andrés, el chavo de decimo que se siente el galancito de todo el colegio.
Hace un par de meses, Andrés apostó con sus amigos del salón a que se ligaba a Ana Lucía. Lo hizo no porque le gustara, sino por demostrar que él puede con todas, hasta con la más gordita.
Andrés logró su objetivo, porque Ana Lucía le creyó cuando éste le habló bonito y se emocionó muchísimo cuando la invitó al cine. Se ilusionó tanto, que hasta le pidió a su mamá que le comprara una blusa nueva porque iba a salir con el más guapo de la escuela, pero sufrió terrible decepción cuando se quedó esperando a la entrada del cine. Cuando llegó a su casa, no quiso cenar y se fue a su cuarto a llorar toda la tarde. Lo peor no fue el plantón, sino lo que ocurrió al otro día, cuando Miguel le platicó que se había enterado en el recreo
que ese cuate había tramado todo, sólo por quedar bien con su bandita.
Al saberlo, Ana Lucía lo buscó en la cooperativa para pedirle una explicación, pero cuando llegó, sólo recibió risitas burlescas de todos los que lo acompañaban, y él, bien campante, como si nada. Corriendo se metió al baño a llorar y a partir de entonces le ha dado la vuelta a Andrés y ha evitado que cualquier chavo se le acerque demasiado. Claro, a excepción de Miguel y Juan
Pablo, que realmente son sus amigos. Lo que hizo Andrés ha dañado mucho a Ana Lucía porque ahora ella siente que nadie le hace caso por su gordura. Pero como es muy luchona, no se ha dejado caer y sigue aguantando la carreta. Ha aprendido a vivir con ella.
A pesar de las bromas, Ana Lucía es la pura buena onda y es querida por la mayoría de su grupo. Así por el estilo, hay otros casos de chavos y chavas que por ser diferentes en algo son objeto de carreta. Son frecuentes las burlas al rarito que nunca hace deportes, que camina y habla extraño y que siempre anda con mujeres, y que nunca se le ha visto con alguna novia. También hay veces en que la carrilla es pesada para quien tiene algún tipo de discapacidad. En ocasiones, quienes tienen otras creencias religiosas también la llevan y, a lo mejor en tu escuela no, pero en otros lugares sí, las ofensas a los negros han estado a la orden del día.
En fin, esto de las carretas es muy común en todas las escuelas y colegios. El asunto está en el daño que se puede ocasionar. La burla es una forma de discriminación, porque coloca en situación de desventaja a quienes la reciben. Ana Lucía ha llegado a sentirse menos, no porque sea mala onda, sino por su gordura, lo que ha provocado que con frecuencia baje su autoestima. Y cuando anda así, se siente como una cucaracha que no vale para nada. Es muy lamentable que una chica tan valiosa como Ana Lucía a veces se sienta así, sólo porque otros que se creen superiores 16 se burlan de ella. Sería bueno ponerse en su lugar, para entender cómo se siente y, al menos, no sumarse a las burlas. Es indispensable reflexionar que, como personas valiosas, es necesario reconocer
lo importante de los y las demás. Si te aceptas como eres sin burlarte de quienes son diferentes a ti, será más fácil construir un mundo más simétrico, porque la diferencia es un valor que permite que cada persona desarrolle sus potencialidades, con originalidad. Si formas parte de esos grupos de personas que se la pasan en la carreta, sería conveniente que reflexionaras a partir de lo
propio, de seguro también has sido objeto de burlas. A nadie, ni al más carreta, le gusta que lo discriminen, mucho menos cuando el objeto de la burla se centra en algo que no está en tus manos modificar. La aceptación de la diversidad es un gran paso en una cultura en la cual se ha educado para seguir determinados moldes y en la que las etiquetas son obligadas, aunque las personas tengan muchas maneras de ser y de expresarse. No está de más citar un imperativo categórico sobre el respeto y la diferencia: Trata a las demás personas como te gusta que te traten.


De acuerdo con la escritora Judy Freedman, los chicos y las chicas se burlan por diferentes razones:
Llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa y, desafortunadamente, para muchos chicos y chicas, recibir atención negativa es mejor que nada.
Imitación. Algunos chicos y chicas pueden ser molestados por hermanos o hermanas mayores o por padres muy duros o violentos y modelan o imitan lo que viven en su hogar, actuando de la misma forma con sus compañeros y compañeras de la escuela o del barrio.
Sentimientos de superioridad y poder. Otros chicos o chicas que utilizan la burla como medio de socialización, se sienten superiores cuando intimidan a otros, o se sienten poderosos cuando la burla enfurece a otros (Olweus, 1993).
Necesidad de aceptación. Es común ver a chicos empecinados en comportarse burlonamente porque perciben que actuar así “está de moda”. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que se burlan de otros para ser aceptados por los chicos y chicas más populares.
Mal entendiendo las diferencias. La falta de entendimiento de las diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. Muchos chicos y chicas no están familiarizados o no entienden las diferencias culturales o étnicas. Tampoco las que tienen que ver con discapacidades físicas o de aprendizaje. Estos chicos y chicas critican al que es diferente, en lugar de tratar de entender o de aprender qué hace especial a la otra persona.
Influencia de los medios de comunicación. Los chicos y las chicas están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios denigrantes, sarcasmo y a faltas permanentes de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos.
ACTIVIDAD
1. Describe alguna experiencia en la que hayas sentido en carne propia alguna burla o en la que hayas presenciado burlas hacia tus amigos o amigas, ¿cómo te sentiste?, ¿cómo reaccionaste?
2. De acuerdo con la lectura, ¿por qué la burla es una forma de discriminación?
3. Que enseñanza te deja la lectura?
4. Analiza las razones por las que Andrés se burló de Ana Lucía y clasifícalas de acuerdo con las razones que describe Judy Freedman.
5. ¿Estás de acuerdo con las autoras en que la aceptación de la diversidad es un gran paso para eliminar la burla y la discriminación? Sí. No. ¿Por qué?
¿Por qué se da la burla?
Fuente: ERIC Identifier: ED438927, Publication Date: 2000-02-00, Author: Freedman, Judy S., Source: ERIC Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education Champaign IL.

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